La obra
La obra propone que existe una relación entre la fotografía, la memoria y la muerte, plantea como los recuerdos hablan de momentos pasados que van profundamente ligados a la existencia y que terminan con la muerte. La materialidad de las fotografías representa lo que el difunto deja, lo que no se lleva. La muerte en esta obra es protagonista no solo dentro de su relación con la memoria, sino también como un hecho ineludible que a todos alcanza y del cual nadie puede escapar.
Las fotografías como signo poseen una connotación más allá de su significación tradicional adquieren el carácter de símbolos que muestran la relación entre la existencia y la memoria, la relación entre el sujeto su identidad y su historia social. Lo interesante es observar cómo las fotografías nos trascienden, y en cierto sentido, el referente, que en las primeras imágenes adquiere una dimensión emocional, se pierde, pues nosotros también moriremos, y con nuestra muerte, muere el vínculo emocional, para quedar un mero referente, la imagen en sí.
El proceso
Más de 70 personas de diferentes edades fueron fotografiadas simulando su muerte, cubiertos con las fotografías de sus propios recuerdos. Se realizó una convocatoria a través de la prensa para contactar personas de diferentes edades, sexos y apariencia física que quisieran participar en el proyecto, cada persona debió buscar en sus álbumes familiares fotografías de momentos importantes y significativos propios y de sus antepasados, además de retratos de sus seres queridos vivos o desaparecidos.
Una vez que los sujetos adoptaban la expresión corporal de un muerto y lograban relajarse se colocaban sobre todo su cuerpo las distintas fotografías de recuerdos que ellos mismos habían seleccionado. La idea era que todo el proceso se realizará en el más absoluto silencio sin interrumpir el proceso de introspección de cada sujeto, el único sonido presente debía ser la música de relajación a un nivel suave. Una vez que la toma era realizada se apagaban las luces y se dejaba a la persona sola sobre el mesón durante un periodo de 15 minutos, pasado este tiempo, se le hablaba suavemente para indicarle que despertara o que había concluido el proceso, según cada caso ya que hubo personas que se durmieron durante la experiencia.
Conclusiones
El ser humano en la medida que crece va construyendo una historia de vida personal asociada a las experiencias, emociones y a la subjetividad de los recuerdos. Esta memoria intima se transforma en autobiográfica en la medida que se asocia con la identidad, reconociéndose a sí mismo como miembro de un grupo familiar, social independientemente de la realidad que a cada sujeto le toque vivir.
La construcción de la memoria personal autobiográfica es generada primero a través de la experiencia directa y la forma como esta afecta emocionalmente al sujeto, las fotografías de recuerdos actúan como refuerzo, permitiendo conectar las imágenes con el pasado.
La simulación de la muerte dentro de un contexto artístico permitió a los protagonistas de esta investigación establecer nuevas relaciones de interpretación de sus propias existencias. Al estar tendidos sobre una mesa mortuoria con los ojos cerrados y cubiertos con una cadena de recuerdos fotográficos, seleccionados por ellos mismos de acuerdo a un criterio de importancia emocional, la mayoría de las personas experimentó una catarsis de emociones que fueron aflorando en la medida que pasaban los minutos. Fue una instancia en la cual se produjeron profundos cuestionamientos del pasado personal, de las relaciones familiares, sentimentales y principalmente un volver a recordar de manera vivida aquellos momentos que habitualmente permanecen guardados dentro de cada uno.
La posibilidad de representar la propia muerte fue un momento de auto evaluación de la existencia, que se reforzó a través de las fotos familiares que cubrieron el cuerpo de las personas, donde estaban presentes las imágenes que formaron parte de la historia personal desde la infancia hasta el momento actual. Se produjo una conexión emocional muy poderosa entre el pasado presente en las imágenes y la memoria. La mayoría de las personas asoció el acto de simulación de la muerte con las pérdidas más dolorosas que han tenido en su vida, la muerte del padre, de la madre, de un hijo o familiar muy cercano. El colocarse física y psicológicamente en el lugar del otro, del que ha fallecido, resulta una manera de sacar de dentro aquello cosas más dolorosas que habitualmente no se comparten con nadie, por tanto, se produce una catarsis del dolor personal y de los sentimientos más fuertes que conectan a cada individuo con sus seres queridos, pero, siempre dentro de un contexto de tranquilidad y paz. Todas las personas que fueron entrevistadas después de la experiencia de simulación de su propia muerte coincidieron en el hecho que la experiencia en sí, había sido sanadora, terapéutica y que les había permitido vivenciar no solo los recuerdos presentes en las fotografías sino establecer una conexión muy real con sus seres queridos fallecidos. A partir de una experiencia estrictamente artística surgió información de carácter psicológico, emocional y vivencial de los participantes, lo cual, permitió conocer como la fotografía está íntimamente ligada a la memoria y a la psicología del ser humano. Esta experiencia no solo fue una manera de resignificar la memoria, sino, también una forma de resignificar la existencia a través de la toma de conciencia de la vida, paradójicamente a través de la simulación de la propia muerte.
La fotografía es constructora de la memoria personal autobiográfica del hombre porque al conectarlo con su pasado, con sus orígenes, refuerza su identidad y le permite re valorar su historia social y personal. Se puede afirmar que la memoria se puede resignificar a través de las relaciones que el propio individuo puede establecer a nivel emocional entre los recuerdos fotográficos y la experiencia de la simulación de la muerte, la cual genera un momento de introspección y análisis que propicia una instancia de autoconocimiento.
Rodrigo Torres Barriga
Profesor de Fotografía
Escuela de Artes Visuales
Universidad Austral de Chile
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